lunes, 30 de marzo de 2015

Leemos el Quijote (2º parte): Capítulo XXI y capítulo XXII

http://bourbonstreet-porlomenix.blogspot.com.es/2015/01/reto-en-2015-leemos-el-quijote.html


Capítulo XXI:

En este capítulo se pone fin a las bodas de Camacho. Aunque al final ni siquiera es Camacho quien se casa. Que con gran astucia consigue el otro pretendiente, Basilio, casarse con su amada. Y si don Quijote, con su elocuencia, no lo remedia, poco hubiera disfrutado Basilio de su condición de casado:

-Teneos, señores, teneos, que no es razón toméis venganza de los agravios que el amor nos hace; y advertid que el amor y la guerra son una misma cosa, y así como en la guerra es cosa lícita y acostumbrada usar de ardides y estratagemas para vencer al enemigo, así en las contiendas y competencias amorosas se tienen por buenos los embustes y marañas que se hacen para conseguir el fin que se desea, como no sean en menoscabo y deshonra de la cosa amada. Quiteria era de Basilio, y Basilio de Quiteria, por justa y favorable disposición de los cielos. Camacho es rico, y podrá comprar su gusto cuando, donde y como quisiere. Basilio no tiene más desta oveja, y no se la ha de quitar alguno, por poderoso que sea; que a los dos que Dios junta no podrá separar el hombre; y el que lo intentare, primero ha de pasar por la punta desta lanza.
Capítulo XXII:

Don Quijote y Sancho pasan unos días con los novios. Días en los que nuestro caballero aprovecha para aconsejar a Basilio sobre el matrimonio.

Y que el de casarse los enamorados era el fin de más excelencia, advirtiendo que el mayor contrario que el amor tiene es la hambre y la continua necesidad, porque el amor es todo alegría, regocijo y contento, y más cuando el amante está en posesión de la cosa amada, contra quien son enemigos opuestos y declarados la necesidad y la pobreza; y que todo esto decía con intención de que se dejase el señor Basilio de ejercitar las habilidades que sabe, que, aunque le daban fama, no le daban dineros, y que atendiese a granjear hacienda por medios lícitos e industriosos, que nunca faltan a los prudentes y aplicados.

-El pobre honrado, si es que puede ser honrado el pobre, tiene prenda en tener mujer hermosa, que, cuando se la quitan, le quitan la honra y se la matan. La mujer hermosa y honrada, cuyo marido es pobre, merece ser coronada con laureles y palmas de vencimiento y triunfo. La hermosura, por sí sola, atrae las voluntades de cuantos la miran y conocen, y como a señuelo gustoso se le abaten las águilas reales y los pájaros altaneros; pero si a la tal hermosura se le junta la necesidad y la estrecheza, también la embisten los cuervos, los milanos y las otras aves de rapiña; y la que está a tantos encuentros firme bien merece llamarse corona de su marido. Mirad, discreto Basilio -añadió don Quijote-: opinión fue de no sé qué sabio que no había en todo el mundo sino una sola mujer buena, y daba por consejo que cada uno pensase y creyese que aquella sola buena era la suya, y así viviría contento. Yo no soy casado, ni hasta agora me ha venido en pensamiento serlo; y, con todo esto, me atrevería a dar consejo al que me lo pidiese del modo que había de buscar la mujer con quien se quisiese casar. Lo primero, le aconsejaría que mirase más a la fama que a la hacienda, porque la buena mujer no alcanza la buena fama solamente con ser buena, sino con parecerlo; que mucho más dañan a las honras de las mujeres las desenvolturas y libertades públicas que las maldades secretas. Si traes buena mujer a tu casa, fácil cosa sería conservarla, y aun mejorarla, en aquella bondad; pero si la traes mala, en trabajo te pondrá el enmendarla: que no es muy hacedero pasar de un estremo a otro. Yo no digo que sea imposible, pero téngolo por dificultoso.
Ante las palabras del caballero, Sancho no puede evitar murmurar que ojalá hubiese escuchado estos consejos antes de casarse...

-No digo nada, ni murmuro de nada -respondió Sancho-; sólo estaba diciendo entre mí que quisiera haber oído lo que vuesa merced aquí ha dicho antes que me casara, que quizá dijera yo agora: "El buey suelto bien se lame".

-¿Tan mala es tu Teresa, Sancho? -dijo don Quijote.

-No es muy mala -respondió Sancho-, pero no es muy buena; a lo menos, no es tan buena como yo quisiera.

-Mal haces, Sancho -dijo don Quijote-, en decir mal de tu mujer, que, en efecto, es madre de tus hijos.

-No nos debemos nada -respondió Sancho-, que también ella dice mal de mí cuando se le antoja, especialmente cuando está celosa, que entonces súfrala el mesmo Satanás.
Y llega la hora de despedirse de los novios. Tiene interés don Quijote en conocer la cueva de Montesinos y pide un guía para que le lleve hasta allí. Un guía que es humanista, erudito, aficionado a los libros de caballería y  del que Cervantes se burla un poco...

-Dígame, señor, así Dios le dé buena manderecha en la impresión de sus libros: ¿sabríame decir, que sí sabrá, pues todo lo sabe, quién fue el primero que se rascó en la cabeza, que yo para mí tengo que debió de ser nuestro padre Adán?

-Sí sería -respondió el primo-, porque Adán no hay duda sino que tuvo cabeza y cabellos; y, siendo esto así, y siendo el primer hombre del mundo, alguna vez se rascaría.

-Así lo creo yo -respondió Sancho-; pero dígame ahora: ¿quién fue el primer volteador del mundo?

-En verdad, hermano -respondió el primo-, que no me sabré determinar por ahora, hasta que lo estudie. Yo lo estudiaré, en volviendo adonde tengo mis libros, y yo os satisfaré cuando otra vez nos veamos, que no ha de ser ésta la postrera.

-Pues mire, señor -replicó Sancho-, no tome trabajo en esto, que ahora he caído en la cuenta de lo que le he preguntado. Sepa que el primer volteador del mundo fue Lucifer, cuando le echaron o arrojaron del cielo, que vino volteando hasta los abismos. 
 Que ya don Quijote lo dice:
...que hay algunos que se cansan en saber y averiguar cosas que, después de sabidas y averiguadas, no importan un ardite al entendimiento ni a la memoria.
Y conoce nuestro héroe la cueva de Montesinos:

-Dios os lo perdone, amigos; que me habéis quitado de la más sabrosa y agradable vida y vista que ningún humano ha visto ni pasado. En efecto, ahora acabo de conocer que todos los contentos desta vida pasan como sombra y sueño, o se marchitan como la flor del campo. ¡Oh desdichado Montesinos! ¡Oh mal ferido Durandarte! ¡Oh sin ventura Belerma! ¡Oh lloroso Guadiana, y vosotras sin dicha ijas de Ruidera, que mostráis en vuestras aguas las que lloraron vuestros hermosos ojos!

Escuchaban el primo y Sancho las palabras de don Quijote, que las decía como si con dolor inmenso las sacara de las entrañas. Suplicáronle les diese a entender lo que decía, y les dijese lo que en aquel infierno había visto.

-¿Infierno le llamáis? -dijo don Quijote-; pues no le llaméis ansí, porque no lo merece, como luego veréis.

Pidió que le diesen algo de comer, que traía grandísima hambre. Tendieron la arpillera del primo sobre la verde yerba, acudieron a la despensa de sus alforjas, y, sentados todos tres en buen amor y compaña, merendaron y cenaron, todo junto. Levantada la arpillera, dijo don Quijote de la Mancha:

-No se levante nadie, y estadme, hijos, todos atentos.
 Tendremos que esperar al próximo capítulo para conocer todo lo que vio nuestro caballero.

11 comentarios:

Anabel Botella dijo...

Pobre Sancho, una esposa que habla mal de él. Ay esa Teresa, qué genio para un hombre tan bueno y juicioso como él.
Besos :*

Minea Halcombe dijo...

Debió ser Adán el primer hombre en rascarse la cabeza, sin duda.
Besos

Seveth dijo...

¡Hola!
Espero que lo estés disfrutando >.<
Besos!

Yossi Barzilai dijo...

Siempre se me quedó esa frase del Quijote, una caballeresca manera de decir eso de "Quien busca a toda costa la verdad merece el castigo de encontrarla" Besos :)

Lady Aliena dijo...

A Sancho le pasa de todo. El único cuerdo, y el que sufre todas las consecuencias... Besos.

porlomenix dijo...

¡Qué adelantada vas!; a esta parte todavía no he llegado pero veo que merece la pena,
besucus

lecturina si dijo...

Hola Margari interesantes los extractos, instructivos y muy acertados en algunos casos. A continuar disfrutando con "El Quijote".

{Marco Ornelas} dijo...

¡Hola!

Pobre sancho, espero y los estes disfrutando, de la manera en la que yo lo hago.
Me paso por primera vez a tu blog, y si duda alguna me quedo.. Has ganado un nuevo seguidor.. Sigue haciendo lo que haces. Un abrazo
¡Saludos!

Atalanta dijo...

Qué bueno lo de Basilio y Camacho! Me reí un rato :-)
Besos!

Daiana E. Dominguez dijo...

Hola
Debo decir que ahora que este libro no es una lectura obligatoria, como en el colegio, me está gustando
saludos

Manuela dijo...

Si es que no puede ser... cuando creo que voy superavanzada porque he leído 12 capítulos, veo tu entrada y se me cae el alma a los pies ;)
Besos.